El Restaurante es muy elegante, estoy en el salón interior, aunque también tiene terraza. La mesa está cerca de la ventana, es bastante grande y es circular. Hay un tipo sentado a mi derecha, creo que yo estaba antes y él se ha incorporado, como hay tanto espacio, no me importa.
Yo no tengo hambre y no he pedido nada, puede que no lo haga, tendré que regresar a mi alojamiento o me iré a otro sitio, este es para darse un homenaje y dejarse parte de la cartera, aunque estoy convencido que se debe de comer de vicio.
El camarero me trae en una cestita unos pinchos pequeños a base de queso. Están buenísimos. A continuación vuelve y deja caer en la cesta un panecillo blanco moldeado con forma de pirámide pero con las paredes curvadas hacia fuera. ¿Qué pasa, es que no eran para mí? El caso es que tengo la sensación de que no esperaba que me los comiese. Ahora veo más pan, es del tipo rebanada crujiente y tostada, no pega.
El tío que está a mi derecha en misma mesa es muy elegante, alto y corpulento, está claro que es el dueño del establecimiento, sólo hay que ver como da órdenes al personal, sobre todo al camarero que está sirviendo nuestra mesa, y saluda a otros comensales.
Viene el camarero nos deja varias cartas y me pregunta qué me apetece para comer, puede que piense que yo conozco a su jefe, le digo que no voy a comer nada, que estoy esperando, pero mi sorpresa llega cuando mi colega de mesa le ordena, de forma tajante, que no se demore en empezar a traer los platos para que no se pase el punto o la cocción de los alimentos. Por lo visto el ya ha elegido por mí.
Estoy sirviéndome el pescado, parece merluza en salsa y lo ingiero despacio, saboreando. Traen otra fuente de lo mismo para el jefe, un momento... está acompañado, hay una chica que se sienta a su izquierda, entre ambos, está claro que es su novia.
El tipo se sirve de la fuente y también sirve a su chica, por como ha colocado la bandeja y por sus gestos está claro que espera que yo también me pueda servir un poco más de su fuente, desde luego no le haré un feo.
El camarero trae la carta de vinos, pero me parece que alguien ya ha elegido por los dos, definitivamente tiraré de tarjeta. Ya tengo asumido que cenaré allí, miro el reloj, son las 21:15, esto reafirma mi decisión.
De repente se monta jaleo fuera, parece que han querido entrar una banda de pequeños cabroncetes rumanos, debían de ser conocidos del lugar y el camarero, nuestro camarero, ha salido corriendo detrás de ellos, puede que para ganar méritos delante de su jefe.
El incidente parece que ha hermanado a la gente y se comenta la jugada entre los comensales de varias mesas de fuera y dentro del local, están hablando en castellano y no en catalán como me imaginaba al estar en Barcelona.
Volvamos a la mesa, la novia del jefe es espectacular, jovencita y con muy buen tipo, muy elegante y atractiva, tiene el pelo corto. Intercambiamos algunas impresiones y el ambiente en la mesa circular es bueno.
Espero nuevos platos pero no se nada del vino.
Parece que la chica tiene alguna molestia o está incómoda, lo comenta con su novio, pero al mismo tiempo estira su pierna apoyándola suave y delicadamente sobre mis muslos. Estoy encantado pero alerta por la reacción de su novio, es un tipo que me cae bien y ha sido buen anfitrión.
Ella parece no darle importancia y mantiene el contacto con naturalidad, al fin y al cabo es solo la pierna, aunque tengo la sensación de podría haber más... Su compañero finge no darse cuenta o puede que tampoco se la dé.
Esta nueva situación en la mesa me gusta y vuelvo a fijarme en lo atractiva y lo buena que está. De hecho ahora me estoy fijando en otra mesa próxima y también diviso a una o dos chicas muy guapas del mismo estilo que mi nueva amiga.
Agradable.
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1 comentario:
Lo de la chica del jefe puede ser un sueño recurente o algo vivido, lo de las otras chicas puede ser un puticlub
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